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Así inventaron en la URSS los relojes atómicos

Instituto Panruso de Investigación Científica de Física Técnica
En 1964, en el Instituto de Metrología del Tiempo y el Espacio se desarrolló el primer patrón estatal de tiempo y frecuencia: para medir el tiempo comenzaron a utilizarse las oscilaciones de los átomos y, a partir de entonces, la Unión Soviética pasó a utilizar el ‘tiempo atómico’.

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Hasta ese momento, las señales para comprobar la hora exacta se obtenían mediante relojes de péndulo. El operario de guardia comunicaba la hora por teléfono a la emisora de radio, desde donde se transmitía la señal utilizando una llave telegráfica. Sin embargo, este sistema tenía un cierto margen de error. Los relojes atómicos, muchísimo más precisos, no eran necesarios únicamente para la vida cotidiana. El servicio especial de hora unificada de alta precisión, creado en el instituto soviético, los desarrolló inicialmente para las Fuerzas Armadas. También resultaban indispensables para la aviación y la navegación, la radio y la televisión y los sistemas de comunicaciones: ámbitos en los que incluso una fracción de segundo puede ser determinante.

En 1964 apareció un patrón capaz de reproducir y conservar la duración del segundo atómico y la escala atómica de tiempo, basado en generadores cuánticos de hidrógeno y un conjunto de relojes de cuarzo de alta precisión.

El principal diseñador de los relojes atómicos fue el científico Serguéi Pushkin. El dispositivo ocupa varias salas con una superficie total de 1.000 metros cuadrados, en las que se mantienen constantes la temperatura, la humedad y el campo magnético. Además, el edificio que lo alberga se levanta sobre unos cimientos resistentes a los movimientos sísmicos. Tres años después, en 1967, el patrón fue aprobado oficialmente. En 1972, las señales de las emisoras del Servicio Estatal de Tiempo y Frecuencia se sincronizaron con la escala internacional.

Los relojes atómicos soviéticos están considerados entre los más precisos del mundo. Su margen de error es extraordinariamente pequeño: aproximadamente un segundo cada 500.000 años, siempre que este prodigio tecnológico funcione sin que se realicen correcciones.