Este vehículo soviético podía enterrarse y luego desenterrarse a sí mismo
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Esa sorprendente capacidad pertenecía al ‘Redut’, un vehículo de mando y control desarrollado a mediados de la década de 1970. Se concebía como un centro de mando móvil de 11 metros de longitud capaz de ocultarse bajo tierra para protegerse de las armas de alta precisión del enemigo.
Su funcionamiento era el siguiente: primero se excavaba un foso en el que entraba el ‘Redut’. Después, el vehículo de 39 toneladas era cubierto con tierra, de modo que en la superficie solo quedaban visibles unos discretos conductos de ventilación.
En su interior disponía de todo lo necesario para que la tripulación y los oficiales permanecieran con comodidad, incluidos sistemas de ventilación y calefacción. El vehículo podía permanecer enterrado durante unos 30 minutos y necesitaba aproximadamente el mismo tiempo para volver a la superficie. Para ello no requería ayuda de maquinaria especializada: unos gatos hidráulicos y un sistema de expulsión de tierra realizaban todo el trabajo.
El proyecto despertó el interés de numerosos militares, pero nunca llegó a fabricarse en serie. Finalmente, se consideró que su producción resultaba demasiado costosa.