Los pesqueros soviéticos que se encontraron en medio de la Guerra de las Malvinas
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Los barcos no habían llegado a causa de la guerra. La URSS desarrollaba desde hacía años una intensa actividad pesquera en el Atlántico Sur. Pero, de repente, aquellos marineros que habían viajado hasta allí para faenar se encontraron cerca del escenario de una guerra entre Argentina y Gran Bretaña.
¿Pescadores o espías?
La presencia de tantos barcos soviéticos despertó inevitablemente sospechas. En plena Guerra Fría, resultaba difícil imaginar que Moscú desaprovechara la oportunidad de observar de cerca las operaciones de una de las principales armadas de la OTAN.
La publicación rusa Versia sostiene que durante el conflicto trabajaban en aquellas aguas entre 30 y 40 arrastreros soviéticos y señala que los pescadores acabaron literalmente entre las fuerzas argentinas y la flota británica. Según esta fuente, entre los pesqueros se encontraba también un buque dedicado a tareas de reconocimiento.
Avión de reconocimiento S-2T argentino.
Esto no significa que los pesqueros soviéticos fueran barcos espía. La mayor parte estaba allí para pescar. Pero su presencia ofrecía a la URSS una oportunidad excepcional para observar lo que estaba ocurriendo en el Atlántico Sur.
La situación tenía además un componente paradójico. La Argentina de la Junta Militar era profundamente anticomunista, mientras que Moscú adoptó durante el conflicto una posición favorable a la reivindicación argentina y la prensa soviética presentó generalmente la respuesta británica como una acción colonialista. Una reconstrucción rusa de la posición soviética durante la crisis analiza precisamente esta peculiar convergencia entre dos gobiernos ideológicamente enfrentados.
Vista de babor del buque soviético de recopilación de inteligencia VERTIKAL, de la clase Mirni, navegando.
Del espionaje al rescate
La intervención mejor documentada de los pesqueros soviéticos llegó después de uno de los acontecimientos más dramáticos de la guerra.
El 2 de mayo, el submarino británico HMS Conqueror hundió al crucero argentino General Belgrano. Murieron 323 hombres y centenares de marineros quedaron a la deriva en balsas salvavidas.
Dos días después llegó una orden desde Moscú.
A las 19:00 del 4 de mayo, los grandes arrastreros congeladores soviéticos Belokamensk y Zhukovsko recibieron instrucciones de dirigirse inmediatamente a las coordenadas 55°30' sur y 61°30' oeste para colaborar en la búsqueda. La orden procedía de un telegrama urgente del ministro de Industria Pesquera de la URSS. Entre el 5 y el 12 de mayo, ambos barcos recorrieron la zona buscando a los marineros del crucero.
El General Belgrano, en Ushuaia
Cuando llegaron, sin embargo, los buques argentinos ya habían encontrado a los supervivientes. La historiografía rusa más reciente señala que los arrastreros soviéticos comenzaron a participar el 5 de mayo, cuando los náufragos que habían sobrevivido ya habían sido rescatados. Algunas fuentes argentinas atribuyen al Belokamensk la recuperación de tres cadáveres.
La participación soviética no cayó en el olvido. Años después, durante unas negociaciones pesqueras entre Argentina y la URSS, el jefe de la delegación argentina agradeció expresamente a los pescadores soviéticos su participación en 1982 en la búsqueda de los marineros del General Belgrano. El episodio aparece recogido por la Agencia Federal de Pesca de Rusia en su relato sobre las relaciones pesqueras soviético-argentinas.