¿Por qué llaman a la fortaleza de Shlisselburg la ‘Bastilla rusa’?
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Impresionante por sus dimensiones y su aspecto formidable, la fortaleza de Shlisselburg se encuentra en la isla Oréjovi, a 50 km al este de San Petersburgo, donde el Nevá nace del lago Ládoga. Fue fundada en 1323 por el príncipe Yuri Danílovich, que estaba al servicio de la República de Nóvgorod.
Plano de la fortaleza de Nötheborg (1697)
Oréshek, como se llamaba entonces la fortaleza, debía proteger las fronteras de la república y detener la expansión sueca. Allí mismo, en 1323, ambas partes firmaron el Tratado de Oréshek, considerado el primer acuerdo fronterizo de la historia de los dos Estados. Esto no impidió que los suecos conquistaran la fortaleza en 1348, aunque los habitantes de Nóvgorod la recuperaron apenas siete meses después.
La fortaleza de Shlisselburg, en el lago Ládoga. “Pluma y lápiz”, ilustración del periódico familiar. 1855. Londres
En 1352, la fortaleza de madera fue sustituida por otra de piedra. Sus modestas dimensiones, sin embargo, dejaron de responder a las exigencias de la nueva era de la artillería. Después de la incorporación de la República de Nóvgorod a Moscú en 1478, la fortificación volvió a ser reconstruida. Extendida por todo el perímetro de la isla y dotada de gruesas y poderosas murallas y torres, adquirió su aspecto moderno.
En 1617, el Estado ruso cedió Oréshek a los suecos. No fue hasta 1702, durante la Gran Guerra del Norte, cuando las tropas dirigidas personalmente por Pedro I conquistaron la fortaleza tras un asalto de 13 horas. «Esta nuez era muy dura, pero, gracias a Dios, ha sido felizmente cascada», afirmó entonces el zar. Ordenó rebautizarla como Shlisselburg, “ciudad llave”, porque abría el camino hacia la desembocadura del Nevá.
Tras la fundación de San Petersburgo y la incorporación a Rusia de la costa meridional del golfo de Finlandia, Shlisselburg perdió su importancia estratégica y se convirtió en una prisión política. Allí fueron recluidos nobles caídos en desgracia y miembros incómodos de la familia imperial. Entre los primeros «huéspedes» de la fortaleza estuvieron María Alexéievna, hermana de Pedro I, y su primera esposa, Evdokia Lopujiná.
El zar Iván VI pasó prácticamente toda su vida entre los muros de la “Bastilla rusa”, como acabaría conociéndose Shlisselburg. Destronado por Isabel Petrovna cuando todavía era un bebé, murió a manos de sus guardianes en 1764 durante un intento fallido de liberarlo. Tenía solamente 23 años.
Mirovich ante el cuerpo de Iván VI
En la fortaleza de Shlisselburg estuvieron encarcelados los decembristas que protagonizaron en 1825 una fallida insurrección contra Nicolás I, miembros de organizaciones revolucionarias rusas y partidarios de la independencia de Polonia. Uno de estos últimos, el oficial polaco Walerian Łukasiński, permaneció allí 37 años, el periodo de reclusión más largo de la historia de la prisión de la isla.
En 1887 fue ahorcado en la fortaleza Alexánder Uliánov, hermano mayor de Vladímir Lenin. Miembro de la “Fracción Terrorista” de la organización clandestina Naródnaya Volia (“Voluntad del Pueblo”), había participado en la preparación de un atentado contra el emperador Alejandro III. Se considera que su muerte influyó considerablemente en la decisión del futuro líder bolchevique de emprender el camino revolucionario.
Tras el establecimiento del poder soviético, la prisión fue cerrada y la fortaleza se utilizó primero como base naval y posteriormente como museo de la revolución. En 1941 tuvo que recuperar su glorioso pasado militar. El 8 de septiembre, las tropas del Grupo de Ejércitos Norte tomaron la ciudad de Shlisselburg. La fortaleza, sin embargo, resistió, y su guarnición mantuvo la defensa durante casi 500 días frente a fuerzas enemigas muy superiores, hasta la ruptura del sitio de Leningrado en 1943.