Este marinero soviético participó en la coronación de dos monarcas británicos
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El 20 de mayo de 1937 tuvo lugar en Portsmouth, Gran Bretaña, un gran desfile naval. Unos 200 barcos de todo el mundo acudieron con motivo de la coronación de Jorge VI. Entre ellos se encontraba el acorazado "Marat" de la Flota soviética del Báltico, cuya tripulación incluía al joven cadete Olimpiy Rudakov. Dieciséis años después regresaría a Inglaterra, pero con otro rango y para asistir a la coronación de otro monarca.
Al borde de la pena de muerte
El prometedor marinero se graduó en la escuela naval de Leningrado, posteriormente realizó cursos para oficiales y continuó su servicio en la Flota del Norte. Cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial, Rudakov estaba al frente de la artillería de un destructor y ya en 1941 recibió una condecoración. Pero en 1942 ocurrió una tragedia que estuvo a punto de costarle su carrera.
El destructor “Sokrushítelni”, en el que servía como segundo al mando, sufrió un grave accidente en el mar de Barents durante una tormenta. Rudakov y el capitán fueron evacuados a los barcos que acudieron en su auxilio. Sin embargo, no fueron los últimos en abandonar el buque que se hundía.
En la Marina esto se consideraba una grave violación de la disciplina militar y podía conducir a un tribunal militar e incluso al fusilamiento. Sin embargo, un vicealmirante intercedió por Rudakov. Inicialmente se planteó condenarlo a diez años en campos de trabajo, pero, dada la situación en el frente, los mandos no querían prescindir de un militar experimentado.
Después de pasar un breve periodo en unidades disciplinarias, regresó al frente, combatió con valentía, resultó herido y recuperó su rango de oficial. Finalmente se le permitió volver a servir en un destructor de la Flota del Norte.
De nuevo en Portsmouth
En junio de 1953, la flota soviética volvió a ser invitada a participar en un desfile con motivo de una coronación británica, esta vez la de Isabel II.
“Poco antes del desfile, el almirante Golovkó llamó a mi padre” (recordaba Borís, hijo de Olimpiy Rudakov). “Prepárate, representarás a la Unión Soviética en la coronación de Isabel II””.
Rudakov recibió el mando del "Sverdlov", uno de los cruceros soviéticos más modernos de aquel momento. En un tiempo récord preparó el buque para el viaje y llegó por segunda vez a Portsmouth, pero ya no como un simple marinero, sino como capitán.
Rudakov y su tripulación consiguieron atracar en el tiempo récord de 12 minutos, mientras que las delegaciones de otros países podían necesitar más de una hora. Según la leyenda, la maniobra llegó a impresionar a la propia reina.
Posteriormente, los marineros soviéticos asistieron a una recepción oficial y se fotografiaron con Isabel II. Su visita dio lugar a numerosas historias y anécdotas que, después de tantos años, resultan difíciles de confirmar o desmentir. Se decía, por ejemplo, que la reina británica invitó a Rudakov a bailar y que este habría sido uno de los primeros hombres con los que bailó después de su coronación.
Tras aquella visita al extranjero, la carrera de Rudakov progresó rápidamente: recibió el rango de contraalmirante, obtuvo títulos académicos y numerosas condecoraciones.
Olimpiy Rudakov murió en 1974, pero su recuerdo no permanece únicamente en las crónicas militares. En 1938 había servido como modelo para una de las esculturas de bronce de un marinero que decoran la estación de metro "Plóshchad Revolutsii" (Plaza de la Revolución) de Moscú.