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Cuando millones de espectadores de la URSS se ‘curaban’ con el televisor

A. Gordievich / Sputnik
Anatoli Kashpirovski dominaba las técnicas de hipnosis y programación neurolingüística (PNL) y se convirtió en la gran estrella de la televisión soviética a finales de la década de 1980.

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La carrera de Anatoli Kashpirovski fue meteórica, pero breve. En 1989, este médico psicoterapeuta comenzó a presentar en la Televisión Central soviética un programa titulado “Sesiones de salud”, durante el cual afirmaba ser capaz de curar a distancia enfermedades crónicas mediante sugestiones hipnóticas.

Según distintas estimaciones, sus emisiones llegaron a reunir frente a las pantallas hasta 200 millones de personas, una audiencia sin precedentes en la televisión soviética.

Cómo un médico se convirtió en curandero

Anatoli Kashpirovski durante una sesión televisiva de tratamiento
Ígor Kostin / Sputnik

Kashpirovski nació en 1939 en una familia de militares. En 1962 se graduó en el Instituto Médico de Vínnitsa y trabajó durante más de veinticinco años en el hospital psiconeurológico de la ciudad.

Paralelamente, estudiaba publicaciones sobre técnicas de hipnosis y psicosomática. Desde 1964 comenzó a recorrer el país impartiendo conferencias en nombre de la sociedad estatal “Znánie” (“Conocimiento”), durante las cuales realizaba experimentos psicológicos.

Ya en 1974 empezó a organizar sesiones multitudinarias, primero en centros de trabajo y posteriormente en grandes auditorios.

El punto de inflexión de su carrera llegó gracias a un encuentro fortuito.

Existen varias versiones sobre quién le ayudó a conseguir un espacio televisivo, pero todas coinciden en un aspecto: a finales de los años ochenta, Kashpirovski ofrecía con frecuencia conferencias y demostraciones psicológicas en distintos escenarios de Moscú.

Anatoli Kashpirovski realiza una sesión de hipnosis para determinar las capacidades del organismo de una paciente, 1988
A. Gordievich / Sputnik

Un día, después de una de aquellas actuaciones, un importante directivo de televisión se le acercó y le preguntó:

“¿Sería capaz de llevar sus ideas a la televisión?”.

“Puedo hacerlo”, respondió Kashpirovski.

A partir de entonces, la televisión soviética, que a finales de los ochenta buscaba activamente nuevos formatos, le abrió sus puertas.

En marzo de 1988 se organizó una conexión televisiva entre Moscú y Kiev. Durante la emisión, Kashpirovski realizó desde Moscú una sesión de supuesta anestesia hipnótica sobre una paciente del Instituto de Investigación de Radiología de Kiev, mientras esta era sometida a una operación quirúrgica.

Aquella retransmisión le proporcionó fama en toda la Unión Soviética.

Sin embargo, los cirujanos explicaron posteriormente que a la paciente sí se le había administrado una pequeña dosis de anestesia. Ella misma reconoció que había sentido dolor, pero que no se había atrevido a demostrarlo debido a la presencia de las cámaras.

Fama en toda la Unión Soviética

Kashpirovski aplica a una paciente una "analgesia hipnótica" por teleconferencia
Serguéi Kivrin / Sputnik

Su verdadera consagración llegó en octubre de 1989, cuando la Televisión Central de la URSS, el único canal que entonces emitía para todo el país, comenzó a retransmitir el ciclo “Sesiones de salud del médico psicoterapeuta Anatoli Kashpirovski”.

La gente se sentaba frente al televisor, acercaba las partes enfermas de su cuerpo a la pantalla y confiaba en que se produjera un milagro.

Kashpirovski transmitía a los espectadores “sugestiones” destinadas a proporcionarles salud, riqueza y prosperidad, y afirmaba que podía curar enfermedades gastrointestinales y cardíacas.

La medicina oficial y la comunidad científica recibieron sus métodos con escepticismo y atribuyeron sus posibles efectos a la autosugestión y al efecto placebo.

Posteriormente, la Academia de Ciencias de Rusia calificó sus métodos de “absoluta pseudociencia”.

Espectadores durante la "Sesión de salud"
Grigori Kostin / Sputnik

Las sesiones televisivas dejaron de emitirse a principios de los años noventa debido a las quejas sobre sus posibles efectos perjudiciales para la salud de los espectadores. En 1993, Rusia introdujo una prohibición oficial de las sesiones multitudinarias de hipnosis realizadas sin las correspondientes licencias médicas.

Sin embargo, la carrera de Kashpirovski no terminó ahí.

Tras la disolución de la Unión Soviética, entró en política y en 1993 fue elegido diputado de la primera Duma Estatal de Rusia en las listas del Partido Liberal-Demócrata de Rusia (LDPR).

Durante sus últimos años continuó organizando sesiones públicas y mantuvo un canal de YouTube.

¿Cómo se explica el fenómeno de popularidad de Anatoli Kashpirovski?

Anatoli Kashpirovski imparte una sesión de tratamiento
Ígor Kostin / Sputnik

Marina Nóvikova-Grund, doctora en Psicología y decana de la Facultad de Psicología de la Universidad Internacional de Moscú, reflexiona sobre las razones de su extraordinario éxito:

“Dominaba muy bien distintas técnicas para inducir estados de trance. Cuando comenzó su carrera, utilizaba estos métodos para ayudar a diferentes personas. Después de conseguir ayudar a algunas de ellas, descubrió que aquello también tenía una dimensión comercial. Quienes habían conseguido aliviar su dolor difundieron la fama de aquel maravilloso médico que les había ayudado”.

Su éxito reforzó su confianza. Comprendió qué tipo de personas respondían especialmente bien a sus métodos de inducción al trance. Eran personas que a menudo buscaban protección, que necesitaban una figura fuerte.

Así comenzaron a agruparse alrededor de Kashpirovski quienes, quizá inconscientemente, buscaban una especie de 'gran papá'.

Viacheslav Prokófiev / TASS

No se trata de una descripción despectiva. Todos tenemos personalidades diferentes y, en ocasiones, incluso personas muy fuertes, autoritarias y exitosas sufren por la ausencia de una figura paterna poderosa que ejerza cierto control sobre ellas.

Durante sus sesiones, estas personas entraban fácilmente en trance. Y lo hacían de una manera muy teatral.

Normalmente, una persona en trance simplemente muestra una disminución de su actividad. Sin embargo, allí todos comenzaban a balancearse y agitar los brazos al mismo tiempo.

Experimentaban una maravillosa sensación de 'estar juntos'. La multitud intensificaba el efecto del trance.

Después, Kashpirovski apareció en televisión y entró en juego un componente comercial absolutamente inmoral.

Él ya sabía cómo actuar. Sabía que debía interpretar el papel de un líder autoritario para que las personas, en un estado alterado de conciencia, se influyeran mutuamente y reforzaran el efecto de aquella supuesta “magia”.

¿Qué perjuicios podía causar todo aquello?

Como mínimo, el abandono de la atención médica y el agravamiento de determinados trastornos psicóticos que podían encontrarse en una fase incipiente y empeorar después de aquellas experiencias.

Lo que seducía a sus seguidores era la aparente sencillez del procedimiento.

¿Para qué acudir al médico cuando bastaba con comprar una entrada, agitar los brazos y disfrutar de la sensación de fundirse con la multitud?

Se suponía que todo desaparecería por sí solo.

Era la elección de personas que sufrían por su sensación de impotencia en tiempos difíciles".

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