Un ruso sin piernas conquista el Everest
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‘¡El 20 de mayo, a las 8:16 de la mañana, hora de Nepal, por primera vez en la historia del alpinismo y en la historia de la humanidad, yo, Rustam Nabíev, alcancé la cima del Everest solo con mis manos!’, escribió el montañista en sus redes sociales.
El día que lo cambió todo
Rustam Nabíev, natural de Ufá, perdió las piernas en una terrible tragedia: en 2015 se derrumbó el techo del cuartel militar donde se encontraba. En el accidente murieron 24 de sus compañeros, y él fue el último en ser rescatado de entre los escombros.
En casa lo esperaba su futura esposa, Indira, que dedicó todo su tiempo a la recuperación de Rustam.
“Cuando comprendí que realmente se había quedado conmigo, aquello significó mucho más que apoyo. Ella se convirtió en el catalizador que aceleró mi regreso a la vida”, recuerda Rustam sobre su esposa.
Después de la tragedia, comenzó a practicar hockey adaptado sobre trineo y abrió un blog sobre su vida. Hace algunos años descubrió además su pasión por el alpinismo.
Conquistando cumbres
En 2020 ascendió al Monte Elbrús, la montaña más alta de Rusia (5.642 metros). Lo hizo utilizando solo sus brazos. Después conquistó el Monte Kazbek, el Monte Ararat e incluso el ochomil Manaslu. Gracias a estos logros extraordinarios, Rustam fue incluido en el Libro Guinness de los Récords.
En abril de 2026 llegó a Nepal decidido a contemplar el mundo desde la cima del Monte Everest. Compartió cada etapa de su preparación en redes sociales. En el campamento base, situado a 5.364 metros de altitud, celebró su 34.º cumpleaños.
“Es difícil imaginar que mi vida terminaría llevándome exactamente hasta aquí. Pero es en lugares como este donde uno empieza a sentir la vida con especial intensidad. A valorar las cosas simples. A las personas que tienes cerca. La posibilidad de seguir avanzando. La posibilidad de soñar y hacer aquello que antes parecía imposible”, escribió.
“Dedico esta ascensión a todos los que me están viendo ahora. Con este acto solo quiero decir una cosa: mientras haya vida dentro de vosotros, luchad. ¡Luchad hasta el final, por favor! Vale la pena”, afirmó Rustam.