¿Cómo evitar enfadar a los espíritus malignos rusos?
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1. ¡No pasees por el campo al mediodía!
Es una hora de transición, el momento en que aparece la Polúdnitsa, el espíritu del mediodía. Se presenta ante las personas bajo la apariencia de una hermosa joven con un vestido blanco como la nieve o de una anciana aterradora vestida con harapos.
Armado con una guadaña, este espíritu maligno odia que alguien se encuentre en el campo al mediodía y, sobre todo, que esté trabajando. Si lo descubre, no dudará en matarlo.
Sin embargo, existe una posibilidad de salvarse. La Polúdnitsa puede comenzar a plantear acertijos. Si respondes correctamente, desaparecerá.
2. ¡Mantén la casa limpia y la paz en la familia!
De lo contrario, provocarás la ira del Domovói.
Este espíritu protector del hogar puede convertirse en un fiel ayudante de los dueños ordenados y generosos, pero también en un enemigo terrible para quienes descuidan la limpieza o disfrutan de las disputas familiares.
Ruidos extraños durante la noche, objetos desaparecidos, platos rotos… Todas estas travesuras son obra suya.
El Domovói también es capaz de vengarse de maneras mucho más peligrosas: puede golpear o estrangular a una persona mientras duerme, hasta dejarla al borde de la muerte.
3. ¡No hagas ruido ni ensucies el bosque! ¡No dañes los árboles!
El bosque es el dominio del poderoso Leshi.
Este espíritu no se opone a que las personas recojan algo de leña, pero jamás permitirá que dañen los árboles sin motivo.
Los cantos a voz en grito, las diversiones escandalosas y los silbidos lo irritan profundamente.
El Leshi puede aterrorizar hasta la muerte a quien lo ofenda o hacer que se pierda y vague sin rumbo por el bosque hasta morir.
4. ¡No te bañes en el río por la noche!
Durante la noche, las aguas quedan bajo el dominio de los espíritus malignos y, especialmente, del Vodianói.
Este ser tiene el aspecto de un anciano de ojos saltones, piernas largas, rasgos de pez, un cuerno en la cabeza y el cuerpo cubierto de algas.
Si te encuentra, te arrastrará hasta el fondo del río o encargará esa tarea a sus ayudantes: las rusalkas y las vodianitsas, espíritus femeninos de las aguas.
5. ¡No entres en la sauna rusa después de medianoche!
A esas horas, el Bánnik y sus amigos sobrenaturales disfrutan de su propio baño de vapor.
Si alguien incumple esta prohibición, el espíritu enfurecido puede arrojarle agua hirviendo o elevar tanto la temperatura que la víctima termine desmayándose.
Aunque tiene el aspecto de un anciano pequeño y delgado, posee una fuerza extraordinaria. Es capaz de derribar fácilmente a un hombre corpulento y arrastrarlo después por el suelo.