Este sintetizador soviético fue uno de los primeros ordenadores musicales del mundo

Puerta a Rusia (Foto: Serguéi Soloviov, M. Filimónov/Sputnik, Legion Media, agsandrew/Getty Images)
Puerta a Rusia (Foto: Serguéi Soloviov, M. Filimónov/Sputnik, Legion Media, agsandrew/Getty Images)
El océano de ‘Solaris’ ‘habla’ con la voz de este instrumento musical en la película de Andréi Tarkovski.

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El ingeniero Evgueni Murzin era un gran amante de la música. Él mismo tocaba instrumentos y decidió crear uno nuevo que permitiera componer, realizar arreglos y reproducir música sin necesidad de una orquesta. Como explicaba, su objetivo era “descubrir un tesoro de combinaciones sonoras desconocidas y abrir a los compositores contemporáneos el camino hacia nuevas armonías”.

Murzin dedicó veinte años a su invento. Comenzó a trabajar en él en 1938 y en 1958 consiguió construir un prototipo funcional. Bautizó su sintetizador fotoelectrónico como ANS, en honor al compositor Alexánder Skriabin, que había sido su fuente de inspiración. Aunque, en realidad, sería más preciso considerar la creación de Murzin como uno de los primeros ordenadores musicales del mundo.

Museo Conmemorativo A.N. Scriabin
Museo Conmemorativo A.N. Scriabin

A diferencia del sistema musical tradicional de doce semitonos, el ANS dividía la octava en 72 elementos y disponía de 576 tonos, lo que permitía crear toda clase de matices sonoros y combinarlos libremente. De esta manera podían construirse paisajes musicales imposibles de conseguir con instrumentos convencionales.

Componer música con el ANS se parecía más al trabajo de un pintor que al de un músico tradicional. La partitura se “dibujaba” sobre una placa de vidrio cubierta con pintura opaca. Mediante un instrumento especial se trazaban líneas y aberturas que correspondían a armónicos, sonidos puros y graves. Para obtener ruidos o ecos, era necesario cubrir determinadas zonas transparentes.

Unos elementos fotoeléctricos interpretaban aquella “pintura” sonora y la transformaban en música. Después, el compositor podía añadir los últimos retoques: acelerar o ralentizar la reproducción y ajustar el volumen.

El compositor Dimitri Shostakóvich quedó tan impresionado con el invento de Murzin que propuso fabricarlo en serie y contribuyó a la construcción de un modelo operativo del sintetizador.

En 1966 se inauguró en Moscú un estudio experimental de música electrónica cuyos integrantes trabajaban con el ANS.

La música creada con este sintetizador apareció por primera vez en el cine en 1961, en la película En el espacio.

Posteriormente, sus sonidos pudieron escucharse en Solaris y El espejo, de Andréi Tarkovski; Siberiada, de Andréi Konchalovski; y El brazo de diamantes, de Leonid Gaidái.