El cacao de la Rusia prerrevolucionaria se hizo popular en la URSS y en la Rusia actual
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La primera referencia al cacao “Zolotói Yarlik” aparece en 1908, en la lista de precios de la fábrica de confitería Einem. Allí también se elaboraba un chocolate de postre con el mismo nombre.
El cacao era una bebida habitual entre la aristocracia y la bohemia; por ejemplo, entre los poetas de la Edad de Plata. Vladímir Maiakovski llegó incluso a dedicar unos versos al poder de esta bebida.
Después de la Revolución, la industria de la confitería fue nacionalizada y la fábrica pasó a llamarse “Krasni Oktiabr (Octubre Rojo)”.
El cacao fue convirtiéndose en una bebida popular y la publicidad destacaba sus propiedades beneficiosas y la intensidad de su sabor. Por cierto, al “Zolotói Yarlik” no se le añade azúcar: su composición es extremadamente sencilla, cacao en polvo y aroma de vainillina.
Además, contiene al menos un 15 % de materia grasa, algo muy valorado en la URSS, donde esta calórica bebida comenzó a darse con frecuencia a los niños. Los científicos también descubrieron que el cacao tenía efectos positivos sobre el funcionamiento del cerebro.
En la década de 1960, la producción se multiplicó por seis y fue entonces cuando apareció el diseño del envase verde que hoy resulta tan reconocible. Tampoco había escasez de la principal materia prima, los granos de cacao, que llegaban en abundancia desde países amigos de América Latina y África.