8 obras de Serguéi Prokófiev que deberías conocer (FOTOS)
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La madre de Prokófiev tocaba el piano seis horas al día durante el embarazo. Así fue como transmitió a su hijo su amor por la música. Serguéi compuso sus primeras piezas a los cuatro años y, a los nueve, escribió la ópera El gigante. En 1904, con tan solo trece años, solicitó plaza en el Conservatorio de San Petersburgo: se presentó al examen "encorvado bajo el peso de dos carpetas que contenían cuatro óperas, dos sonatas, una sinfonía y varias piezas para piano". Nikolái Rimski-Kórsakov, uno de los examinadores, sonrió y exclamó: "¡Me gusta!".
1. Primer Concierto para Piano, 1911-1912
En su examen final del Conservatorio, Prokófiev interpretó una obra propia. Aunque aquello iba en contra de las normas, las autoridades hicieron una excepción para él.
El joven compositor recibió una medalla de oro y ganó el Concurso Internacional de Piano Antón Rubinstein, cuyo premio consistía en un piano Schröder. Sin embargo, la crítica se dividió. Algunos veían en la música de Prokófiev una combinación de "brillantez, ingenio, picardía y humor dentro de un marco de opulenta grandeza". Otros, en cambio, la consideraban una muestra de vulgaridad musical.
2. 'El amor por las tres naranjas', 1919
En 1918, Prokofiev abandonó Rusia rumbo a Estados Unidos. En su equipaje llevaba una revista con el libreto de Vsévolod Meyerhold basado en la comedia de Carlo Gozzi El amor por las tres naranjas. Había comenzado a trabajar en esta ópera cómica sobre un príncipe que había olvidado cómo reír en Petrogrado y la concluyó ya en el extranjero. El estreno mundial tuvo lugar en Chicago, bajo la dirección del propio compositor.
En la Unión Soviética, la obra se estrenó en 1926 en el Teatro Kírov de Leningrado (actual Teatro Mariinski de San Petersburgo).
3. 'Romeo y Julieta', 1935
Tras pasar diecisiete años en Europa, a comienzos de la década de 1930 el compositor empezó a pensar en regresar a su patria. Cuando supo que Romeo y Julieta iba a representarse en Leningrado, decidió involucrarse en la creación de un ballet basado en la obra de Shakespeare. Sin embargo, las acusaciones de formalismo retrasaron el estreno. Mientras esperaba que la obra llegara a escena, Prokófiev adaptó la música en suites orquestales. El público soviético no pudo ver el ballet hasta 1940.
"No hay historia más triste en el mundo que la música de Prokófiev en un ballet", bromeaban con ironía sobre Romeo y Julieta. Semanas antes del estreno, la orquesta del Teatro Kírov se negó a interpretar la partitura por temor a un fracaso. Durante los ensayos, los bailarines incluso trataban de tararear melodías más convencionales y familiares. Pero aquellos temores no tardaron en disiparse: la producción recibió el Premio Stalin y, en 1946, llegó al escenario del Teatro Bolshói.
4. 'Pedro y el lobo' (1936)
El compositor escribió esta introducción musical para orquesta sinfónica en apenas cuatro días. A petición de Natalia Sats, fundadora del Teatro Central Infantil, creó la historia de Pedro, un joven pionero que se encuentra con pájaros y animales en una pradera. Cada personaje "habla" con la voz de un instrumento musical distinto.
Este cuento sinfónico fue la primera composición de Prokófiev tras su regreso del exilio a la Unión Soviética. La historia resultó tan cercana y entrañable que pronto comenzó a representarse en todo el mundo. En 1946, Walt Disney realizó una película de animación basada en Pedro y el lobo.
5. Cantata para el XX aniversario de la Revolución de Octubre, 1937
Esta fue la única obra de Prokófiev basada en textos documentales de Lenin, Stalin, Marx y Engels. En un principio, las autoridades dudaron sobre la conveniencia de poner en música las palabras de los líderes revolucionarios. Finalmente, Viacheslav Mólotov zanjó la discusión y dejó el libreto en manos del compositor.
La cantata se abre con la célebre frase del Manifiesto Comunista de Marx y Engels: "Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo", entrelazada con cartas y discursos de Lenin, así como con el informe de Stalin sobre la Constitución.
La obra no se estrenó hasta 1966 y lo hizo sin las secciones que contenían textos de Stalin.
6. 'Alexánder Nevski' (1938)
A comienzos de la década de 1930, Prokófiev empezó a componer música para el cine. Su primera obra en este ámbito fue la adaptación del relato El teniente Kizhé, de Yuri Tiniánov. Cuatro años más tarde, el director Serguéi Eisenstein se puso en contacto con él para proponerle la composición de la banda sonora de una película sobre Alexánder Nevski.
El inicio de esta colaboración coincidió con un nuevo viaje de Prokófiev a Estados Unidos, donde estudió de cerca los métodos de composición cinematográfica utilizados en Hollywood.
7. 'Cenicienta', 1940-1945
Al trabajar en el libreto, Prokófiev se inspiró menos en el famoso cuento de Charles Perrault que en versiones rusas como Masha-Chernusha ("Masha la Negra"). El compositor confesó que quería ver en Cenicienta "no un personaje de cuento de hadas, sino una persona viva, con experiencias humanas reales".
Prokófiev escribió este ballet especialmente para la bailarina Galina Ulánova, protagonista también de Romeo y Julieta. "Para mí, Cenicienta representa todo lo bueno que hay en una persona", afirmó la artista en una ocasión.
8. Quinta Sinfonía, 1944
El propio compositor definió esta obra, dedicada a la Gran Guerra Patria, como "una sinfonía de la grandeza del espíritu humano".
En el estreno, celebrado en enero de 1945 en el Conservatorio de Moscú, Prokófiev dirigió personalmente la orquesta. Sería la última vez que se subiría al podio.