7 legendarias gemas históricas de Rusia
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1. El diamante ‘Orlov’
Lleva el nombre del conde Grigori Orlov, quien en 1773 lo regaló a la emperatriz Catalina II con motivo de su cumpleaños. Sin embargo, los historiadores creen que la propia emperatriz pagó la joya con fondos del Estado: costó la astronómica suma de 400.000 rublos. En cualquier caso, Catalina ordenó incrustar el diamante, de 189,6 quilates, en su cetro imperial.
El mineralogista soviético Alexánder Fersman, tras estudiarlo en detalle, concluyó que esta piedra era el diamante indio “Gran Mogol” vuelto a tallar. Descubierto en 1650, fue el mayor diamante hallado en India, con un peso original de 787 quilates.
2. El diamante ‘Shah’
En 1829, un príncipe persa entregó esta piedra única al emperador Nicolás I después del asalto a la embajada rusa en Teherán y del asesinato del escritor y diplomático Alexánder Griboiédov. No obstante, los historiadores consideran que la joya formaba parte de la indemnización que Persia pagó a Rusia según el Tratado de Turkmenchái de 1829.
El diamante “Shah” pesa 88,7 quilates. No está tallado, solo ligeramente pulido, y conserva la forma alargada de un cristal natural. Probablemente fue encontrado en India a mediados del siglo XV. Lleva grabados los nombres de tres gobernantes que lo poseyeron, cada uno realizado con técnicas distintas de grabado.
3. El diamante retrato
En el Fondo de Diamantes puede verse un brazalete de oro del siglo XIX con un rarísimo diamante de talla india, el mayor de este tipo conocido. Estas piedras se llaman “diamantes retrato” porque normalmente se colocaban sobre miniaturas pintadas. En este caso, bajo el diamante aparece el retrato del emperador Alejandro I (1777-1825). La gema pesa 25 quilates.
4. La espinela de la Gran Corona Imperial
Una rara espinela roja de 398,72 quilates corona la Gran Corona Imperial creada para Catalina II en 1762. Se cree que la piedra llegó a Rusia desde China a comienzos del siglo XVIII. Durante mucho tiempo los joyeros pensaron que se trataba de un rubí o un corindón, y solo en la época soviética los análisis confirmaron que era una espinela.
5. La esmeralda colombiana
Conocida como la “Reina Verde”, pesa 136,25 quilates. Esta excepcional piedra fue hallada en Colombia en el siglo XVI y, según los especialistas, llevada posteriormente a Europa por los conquistadores españoles. La esmeralda se convirtió en el centro de un broche rodeado de “flores” de diamantes.
La joya perteneció a la gran duquesa Alexandra Iósifovna (1830-1911), esposa del gran duque Konstantín Nikoláievich, hermano menor del emperador Alejandro II.
6. El zafiro de Ceilán
En 1862, el emperador Alejandro II adquirió este antiguo zafiro de Ceilán para su esposa María Alexándrovna en la Exposición Universal de Londres. Más tarde, los joyeros lo montaron en un refinado broche de oro adornado con numerosos diamantes.
El zafiro, de 260 quilates, es considerado uno de los más grandes del mundo. Su talla es única: posee más de cien facetas que intensifican la profundidad de su color.
7. El crisólito
Cierra la lista uno de los mayores crisólitos tallados del mundo, con un peso de más de 192 quilates. Procede de la isla volcánica de Zebirguet, en el mar Rojo. Algunos investigadores creen que esta piedra podría ser la famosa “esmeralda” a través de la cual el emperador romano Nerón contempló el incendio de Roma.