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5 siervos que se convirtieron en famosos artistas de la Rusia imperial

Puerta a Rusia (Photo : Dominio público, Hermitage)
Pintaron retratos de zares y nobles y eran comparados con los de Tiziano y Rembrandt. Sin embargo, no podían disponer libremente de su talento ni siquiera de su propia vida.

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1. Vasili Tropinin (1776–1857)

Vasili Tropinin
Dominio público

“Tropinin, siervo del conde Mórkov. Su colorido recuerda a Tiziano”, escribían sus contemporáneos en la revista Otéchestvennye zapiski. A su pincel pertenecen conocidos retratos del historiador Nikolái Karamzín y del poeta Alexánder Pushkin.

Retrato del poeta Alexánder Pushkin
Dominio público

Tropinin fue el principal retratista moscovita de la primera mitad del siglo XIX. Su legado es enorme: creó unos tres mil retratos. El artista combinaba magistralmente la solemnidad con la intimidad. Alcanzó especial fama con cuadros que representaban a personas trabajando: La encajera, El guitarrista, La bordadora.

Pero hasta los 47 años siguió siendo siervo del conde Irakli Mórkov. El terrateniente lo envió a estudiar a la Academia de Bellas Artes, pero el artista solo obtuvo la libertad en 1823, cuando ya era un maestro reconocido. Después se convirtió en académico de la Academia Imperial de Bellas Artes.

2. Orest Kiprenski (1782–1836)

Orest Kiprenski
Dominio público

Uno de los fundadores del retrato romántico en Rusia. Por su amor al juego de luces y sombras y los contrastes dramáticos, sus contemporáneos lo llamaban ‘el Rembrandt ruso’. Hijo ilegítimo de un terrateniente y una campesina, nació siervo, pero obtuvo la libertad en la infancia. Desde joven demostró un talento extraordinario y se graduó con brillantez en la Academia Imperial de Bellas Artes.

Retrato del poeta Alexánder Pushkin
Dominio público

La cima de su obra fueron los retratos románticos de los héroes de la guerra de 1812 y el célebre retrato de Pushkin. Pasó muchos años en Italia. Tras la trágica muerte de su amiga y modelo, tuvo que abandonar Roma. Más tarde regresó a Italia y se casó con la hija de su amada fallecida. Murió de neumonía tres meses después de la boda. Su obra transformó para siempre el retrato ruso, dotándolo de profundidad emocional.

3. Grigori Soroka (Vasíliev) (1823–1864)

Grigori Soroka
Dominio público

Grigori Soroka fue uno de los alumnos más talentosos del pintor Alexéi Venetsiánov y tuvo un destino trágico. Nació siervo en una familia campesina y desde niño recibió el apodo ‘Soroka’, que luego se convirtió en su apellido. Venetsiánov descubrió su talento y lo formó en su escuela en la finca de Safónkovo.

Reflejo en el espejo, hacia 1850
Museo Ruso

Soroka pintó paisajes líricos, retratos e interiores, con una gran sensibilidad poética. Sin embargo, nunca logró la libertad: Venetsiánov no pudo comprarla al terrateniente Miliukov, y solo fue liberado tras la reforma de 1861.

Según la leyenda, Soroka y Lidia, la hija mayor de Miliukov, estaban enamorados. Por eso el terrateniente no le concedía la libertad. Tras la abolición de la servidumbre, el artista no pudo comprar tierras. Fue castigado por participar en un levantamiento campesino y se suicidó.

4. Andréi Voronijin (1759–1814)

Andréi Voronijin
Hermitage

Gran arquitecto y pintor ruso, uno de los fundadores del estilo imperio en Rusia. Nació siervo del conde Stróganov y desde niño mostró talento para el dibujo. Estudió pintura con el iconógrafo Gavrila Yushkov. Más tarde fue enviado a estudiar pintura y arquitectura en Moscú y San Petersburgo.

Vista de la galería de pintura del conde P. S. Stróganov
Dominio público

Tras obtener la libertad en 1786, continuó su formación en Francia y Suiza. Su obra principal fue la majestuosa catedral de Kazán en San Petersburgo, diseñada entre 1801 y 1811. Sin embargo, también fue un pintor talentoso: realizó numerosos retratos, paisajes y decoraciones interiores.

5. Iván Argunov (1729–1802)

Iván Argunov
Dominio público

Uno de los fundadores del retrato íntimo en Rusia. Pintó retratos ceremoniales de nobles e incluso de la emperatriz Catalina II. La soberana no posó para él: Argunov pudo observarla durante ceremonias palaciegas. Catalina elogió el parecido del retrato y lo llevó consigo a Moscú para la coronación.

Retrato de la emperatriz Catalina II
Dominio público

Su Retrato de una campesina desconocida con traje ruso se convirtió en un símbolo de la belleza campesina. Además de pintar, Argunov administraba la casa de los Sheremétiev y formaba a otros artistas siervos.

Sus hijos heredaron su talento. Iván Argunov murió en 1802 sin haber obtenido la libertad. Sus hijos la recibieron catorce años después: uno se convirtió en arquitecto y los otros en pintores.