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‘No te acuestes con la barriga llena’: creencias populares sobre la comida

Galería Tretiakov
¿Qué incendio se apagaba con kvas? ¿Para qué comer pan con moho o llevar un mendrugo de centeno en el bolsillo? ¿Y por qué a la patata la llamaban la ‘manzana del diablo’?

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Un mendrugo de centeno contra los calambres

Sputnik

Antes de empezar a comer, los campesinos se lavaban las manos y la cara. Se creía que si comías con las manos sucias dejabas entrar a los espíritus malignos. En la mesa no se podía discutir ni reír en voz alta, ni hablar mal de los platos que había preparado la anfitriona. Después de cenar había que retirar la vajilla, de lo contrario el duende doméstico comería las sobras y lamería los cuencos.

En muchas regiones se creía que si una persona comía rápido era porque trabajaba bien y con rapidez. Así comprobaban a los trabajadores antes de contratarlos. Sin embargo, los campesinos veían mal la glotonería: si alguien comía demasiado, se decía que lo hacía por dos, por sí mismo y por el diablo. Los consejos sobre la moderación en la comida también se reflejaron en los proverbios: “No te acuestes con la barriga llena y te levantarás sano”.

Muchas supersticiones estaban relacionadas con el pan. No se debía tirar al suelo ni desechar las migas, porque traería malas cosechas y hambre. Sin embargo, sí se podían dar a los pájaros.

Se consideraba una mala señal mojar el pan en la sal. Esto tenía una explicación práctica: la sal, que entonces era cara, se ensuciaba con las migas.

Se creía que llevar un mendrugo de centeno en el bolsillo protegía mágicamente contra los calambres, y que un pan volteado en el horno presagiaba desgracia o incluso muerte.

También se pensaba que, si mirabas a una persona a través del agujero de un kalach, podías echarle un mal de ojo o identificar a un hechicero.

Verduras campesinas: col y guisantes

Creado por OpenAI

Hasta el siglo XIX, en el mundo campesino la patata se consideraba casi en todas partes un alimento impuro; la llamaban “porquería” o “manzana del diablo”. Incluso surgieron leyendas según las cuales las plantas de patata crecían sobre las tumbas de brujos y hechiceras. La base del menú de ayuno, tanto en casas ricas como pobres, era la col. Con ella estaban relacionadas muchas creencias y rituales. A los niños nacidos fuera del matrimonio se les llamaba “niños de la col”, pues se creía que se encontraban entre las coles. Si una muchacha engañaba a su novio, él podía cortar todas las coles de su huerto.

La preparación de la col para el invierno era una auténtica fiesta. Ese día se elaboraba cerveza, se preparaba una cena especial, las chicas se arreglaban y por la noche anfitriones y huéspedes organizaban bailes y celebraciones.

En los días de ayuno se comían guisantes de distintas formas. Las creencias populares decían que en los campos de guisantes habitaban rusalkas, Baba Yagá y otros espíritus. La planta también se usaba en rituales mágicos. Existía un rito: en primavera había que matar una serpiente, colocar tres guisantes en su interior y enterrarla. Si allí crecía una flor, había que arrancarla y cubrirla con cera. Se creía que esta bolita de cera con la flor permitía leer los pensamientos de las personas si se colocaba en la boca.

La versión completa en ruso puede leerse en el sitio Culture.ru.