Cómo Mozart estuvo a punto de trabajar en Rusia

Fine Art Images/Heritage Images/Getty Images
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‘…quisiera enviarle a usted al primer clavecinista y a uno de los más hábiles compositores de Alemania, llamado Mozart, quien, al tener aquí ciertos motivos de descontento, estaría dispuesto a emprender este viaje’.

Estas líneas las escribió en 1791 el enviado ruso en Viena, el conde Andréi Razumovski, a una de las personas más poderosas de Rusia, el príncipe Grigori Potemkin. El diplomático era un gran amante de la música y no podía sino admirar el talento del gran Mozart.

Fine Art Images/Heritage Images / Getty Images
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Diez años antes, el compositor de 25 años había actuado en la corte de José II ante el futuro Pablo I, el gran duque Pablo Petrovich, y su esposa María Fiódorovna. Especialmente para su visita se apresuró a terminar la ópera El rapto en el serrallo y posteriormente la dirigió, además de participar en una competición de pianistas junto al maestro italiano Muzio Clementi.

Conociendo la difícil situación financiera de Mozart, Razumovski decidió ayudarlo. El compositor necesitaba desesperadamente dinero: el municipio de Viena le había ofrecido un puesto, pero sin sueldo. Y los encargos individuales, aunque bien pagados, no cubrían todas sus necesidades. Por eso, la invitación para viajar a Rusia habría llegado en el momento más oportuno. Y el príncipe Potemkin era de los que amaban la música y podían gastar cualquier suma en sus aficiones. Además, precisamente en aquella época deseaba abrir una universidad con una academia musical en Nueva Rusia.

Ivy Close Images/Universal Images Group / Getty Images
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“Si usted, Su Alteza, me permitiera entonces invitarlo, no por mucho tiempo, sino simplemente para que viajara junto a Su Alteza, para que usted lo escuchara y, si lo considerase necesario, después lo aceptara a su servicio”, le insistía Razumovski.

Pero, por desgracia, esta propuesta quedó solo en el papel: Potemkin no tuvo tiempo o se olvidó de responder a la carta, y unos meses después murió; poco tiempo más tarde falleció también el propio Mozart.

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