¿Sabías que el capitán Nemo fue creado como súbdito del Imperio ruso?
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Muchos investigadores creen que el prototipo original del misterioso capitán no fue un indio, sino un polaco, y que su lucha no era contra los británicos, sino contra los rusos. Verne quería describir a un revolucionario polaco, un conde adinerado que participó en el levantamiento antiruso de 1863–1864. Las tierras de la Mancomunidad Polaco-Lituana habían pasado a formar parte de Rusia, y la nobleza polaca organizó una revuelta armada que fracasó.
Julio Verne tenía en mente a una persona real, con un destino trágico: soldados del zar ruso habrían acabado con su familia, y él fue enviado a trabajos forzados, de donde logró escapar más tarde. Lamentablemente, el escritor no conservó su nombre en los borradores.
Se sabe que el amigo y editor de Verne, Pierre-Jules Hetzel, al leer la versión inicial, protestó enérgicamente contra esta idea. Convenció al escritor de que no era conveniente despertar animadversión hacia los rusos entre los lectores, ya que Francia en aquel momento intentaba mejorar sus relaciones con Rusia. Es posible que a Hetzel le preocupara no tanto un conflicto diplomático como la posibilidad de perder a los lectores rusos. Si la novela se hubiera publicado en su versión original, quizás el acceso al mercado editorial ruso habría quedado cerrado, no solo para ese libro, sino también para los demás, lo que le habría supuesto enormes pérdidas económicas.
Hetzel también consideró que la descripción del hundimiento de un barco ruso en la novela era “un acto malvado” cometido por “un hombre que mata por el simple hecho de matar”.
Verne se opuso firmemente a esta interpretación. En su correspondencia con el editor defendió que la venganza de Nemo estaba plenamente justificada, pero el escritor se vio obligado a ceder. En la versión publicada de la novela, el pasado del capitán Nemo quedó deliberadamente oscurecido: el lector solo sabe que ha perdido a su familia y que odia el imperialismo, pero ignora quién fue el responsable de su tragedia y de qué país era el barco que hunde.
Solo años más tarde, en la novela La isla misteriosa (1874–1875), Verne dio otro origen al misterioso personaje, aunque con un cambio fundamental respecto a su idea inicial. El capitán Nemo pasó a ser el príncipe indio Dakkar, participante en la rebelión de 1857 contra el dominio británico.